EE UU y la UE prorrogan la prohibición de volar a Israel

/ Bruselas / JerusalénEL PAIS.- La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) ha decidido este miércoles por la tarde prorrogar 24 horas más la prohibición a todas las aerolíneas estadounidenses de volar al principal aeropuerto de Israel por una “potencial situación peligrosa creada por el conflicto armado en Israel y Gaza”. La FAA evaluará de nuevo la situación a las 16.15 GMT (las 18.15 hora peninsular española), informa Joan Faus.

La medida se suma a la adoptada por la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA, por sus siglas en inglés), que ha pedido a las compañías aéreas de la Unión Europea (UE) que no vuelen a Israel por motivos de seguridad “hasta nuevo aviso”.

Israel esperaba con preocupación esa decisión. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, pidió el martes por la noche al secretario de Estado de EE UU, John Kerry, que mediara y frenara la cascada de anulaciones. Pero el jefe de la diplomacia estadounidense alegó que el veto buscaba garantizar la seguridad de los ciudadanos estadounidenses y no desalentar viajar a Israel, según informó su portavoz. El propio Kerry ha viajado este miércoles de El Cairo a Tel Aviv, en el marco de su gira diplomática para lograr un alto el fuego entre Israel y Hamás, la organización que controla la franja de Gaza. La prohibición de la FAA solo afecta a los vuelos comerciales y no a las aeronaves militares, como en la que viaja el secretario de Estado.

La agencia estadounidense FAA ha señalado que trabaja con el Gobierno israelí en “revisar” la nueva información que le ha facilitado y “determinar” si se han mitigado los riesgos potenciales a las aerolíneas para poder “resolver lo antes posible las preocupaciones”. Ante las críticas recibidas por la prohibición impuesta, la FAA ha subrayado que su “responsabilidad” es actuar con “ grandes dosis de precaución para proteger” a los viajeros a bordo de aerolíneas estadounidenses.

El exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg, de origen judío, viajó el martes de Nueva York a Tel Aviv en la compañía El Al como señal de solidaridad, según explicó él mismo en Twitter. Al ser una compañía israelí y no estadounidense no está afectada por la prohibición. Bloomberg aseguró que el aeropuerto de Ben Gurion es el “mejor protegido” del mundo y que la restricción es “un error que concede a Hamás una victoria inmerecida y que debería ser levantada inmediatamente”.

La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) prohibió el martes todos los vuelos de las compañías aéreas estadounidenses a Israel tras el impacto de un cohete de Hamás lanzado desde Gaza sobre una vivienda cercana al aeropuerto de Ben Gurion, en Tel Aviv. La medida es un golpe para Israel, ya que la vía aérea es la más utilizada por sus ciudadanos para entrar y salir del país. La europea EASA se unió poco después.

Un portavoz de la EASA ha explicado que trabajan de manera conjunta con la FAA y ha recordado que la agencia europea no tiene capacidad para prohibir rutas a las aerolíneas. La decisión, ha aclarado, corresponde a las autoridades de aviación civil de los Estados miembros. “Es una recomendación importante porque vemos cierto riesgo para la seguridad aérea en la zona”, ha añadido. El martes las principales aerolíneas europeas ya suspendieron sus vuelos al aeropuerto de Tel Aviv. Air France y la holandesa KLM, por ejemplo, han anulado sus conexiones con Israel de manera indefinida. Iberia y Vueling también han suspendido los vuelos que operan a la segunda mayor ciudad del país desde Madrid y Barcelona, respectivamente.

Mientras, el Ministerio de Transportes ha decidido acondicionar el aeródromo de Ovda, en el sur de Israel, a tres horas y media de Jerusalén, pero aún se desconoce si las aerolíneas estarán dispuestas al cambio. De las 55.000 personas previstas para aterrizar desde la tarde del martes, solo lo han hecho 32.000. Algunos vuelos se han desviado, mientras las firmas israelíes tratan de poner aviones en destinos que hasta ahora no operaban. El diario Haaretz indica que no se producía una suspensión de vuelos de estas dimensiones desde la Primera Guerra del Golfo, en 1991.

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