Assad se blinda con Rusia por el aire e Irán por tierra

bombardeo a homs

Los aviones rusos bombardean en Siria. En el plazo de dos semanas Moscú ha convertido sus palabras en hechos y se suma a la «guerra contra el terrorismo» para frenar la amenaza del grupo yihadista Estado Islámico (EI). Rusia gana protagonismo a nivel mundial en el conflicto en el quinto de año de una guerra en la que hasta ahora había permanecido en un primer plano diplomático, vetando resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, pero en un segundo lugar en el plano militar, donde Irán ha sido el gran aliado de Bashar Al Assad.

Hay un antes y un después del acuerdo nuclear entre la república islámica y Estados Unidos y Siria es un ejemplo de la nueva situación generada por ese deshielo entre las dos grandes potencias. Una nueva situación en la que Teherán ha cedido a Moscú el testigo, al menos de cara a la galería, cuando ha sido necesaria una operación a gran escala para proteger al régimen y frenar el avance yihadista. Este movimiento lanza un doble mensaje a Israel y a los países del Golfo, grandes enemigos de Bashar Al Assad, pero aún peores enemigos de los ayatolás. Aunque los iraníes mantengan su respaldo firme a Damasco, ahora es el Kremlin el que se erige en el interlocutor válido tanto a nivel político como militar.

bombardeo en homs 2El Ejército sirio está exhausto, ha sufrido más de 30.000 bajas, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), perdido el control de todas las fronteras, excepto la libanesa, abandonado capitales de provincia como Raqqa e Idlib y se limita a mantener posiciones. «Desde hace meses los únicos avances en el campo de batalla se producen gracias a la intervención directa de la milicia chií libanesa de Hizbolá», confesaba a este enviado especial un funcionario del régimen la semana pasada en Damasco mientras repasaba los últimos despachos de la agencia oficial de noticias Sana.

Error táctico

Los iraníes se dieron pronto cuenta de los problemas de un Ejército caduco y diseñado para la guerra convencional a la hora de enfrentarse a grupos como el Frente Al Nusra, filial de Al Qaeda en Siria, y el EI. Siguiendo el modelo empleado en Irak, el general Qasem Suleimani, máximo responsables de las fuerzas Al Quds, dispuso un sistema de milicias basadas en las sectas minoritarias del país, respaldadas por asesores iraníes, con un doble nivel de responsabilidad. El primero a través de pequeños comités populares, encargados de la vigilancia de barrios, y el segundo con la formación de la Fuerza de Defensa Nacional, estructura paramilitar con capacidad de despliegue en cualquier punto de Siria. Este doble esfuerzo ha servido para proteger las zonas bajo control del régimen, pero después de cuatro años parece claro que entre estas unidades irregulares y el Ejército son incapaces de recuperar el terreno perdido.

Los iraníes y Hizbolá seguirán presentes sobre el terreno y a partir de ahora contarán con la cobertura aérea rusa. Después de un año de operaciones por aire y mar de la alianza que lidera Estados Unidos tanto Teherán como Moscú critican la falta de resultados, ahora tienen la oportunidad de demostrar de qué son capaces en esta guerra contra el EI.

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