Volad el ancla

barco bahiaRaysa White .- Vivo pegado al mar. Desde mi ventana se ven los barcos cuando vienen  buscando el calor de la bahía. De tanto años mirar he descubierto algo. Los barcos que entran y salen habitualmente, los que se mueven, los que descargan, cargan, se van y vuelven, no envejecen. Navegan exuberantes por el mar con la plenitud de los vigorosos.

Aquellos que se enamoraron del puerto y no tuvieron el valor de levar anclas. Que se dejaron añoñar por años y se acostumbraron al calorcito del útero de la bahía, se desaliñan y oxidan hasta perforarse y terminan haciendo agua. Afectando el puerto.

Las personas y las cosas se parecen en sus procesos.

Sólo que las personas involucran sentimientos, emociones, intereses de lo cual no participan los objetos.

Hay personas que llegan a nuestro puerto con la intención de descargar y cargar. Igual nosotros. Ocurre que algunas, al descargar, nos enamoramos del puerto y echamos ancla. Pero todos los puertos no son iguales. Algunos, cuando cubres su necesidad, puerto contento. Pero cuando ya no puedes entregarle más, se vuelven insoportables, imperativos y hasta adversarios.

Casi todas las naves que se enamoran del puerto, encayan.

Esto nos lleva a una reflexión defensiva.

¿Quiere decir que no debamos entregarnos? ¿Qué no debamos enamorarnos?apego 1

Es posible amar sin el peligro de quedar varados. Amemos sin perder el derecho a protegernos. Amemos sin anclarnos.

Y esto es válido para todo tipo de relaciones.

Nos anclamos en las relaciones padres hijos.

En este tipo de relación, cuando una parte es feliz la otra es desgraciada porque debe subordinarse a un dominio que se oculta en los sentimientos filiales.

apego 2El anclaje amistoso es también otra fatalidad y más que nauseabunda porque una de las partes va a recurrir a lo que fuese necesario –insidias, chismes, murmuraciones que lleven a la división – para conseguir aislar de los demás a su caro amigo o inapreciable amiga.

Y el más conocido de todos los apegos es el amor de la pareja. Este amor es un juego que puede convertirse en satánico, si consiste en como uno de los contrincantes, entre melosería y reproches, engancha al otro y se le monta como el jinete a la bestia.

El juego parece infantil. Pero no lo es.

Una vez conseguido el objetivo se desarrolla una relación insana donde uno debe ser amado y el otro dejarse amar.

apego 3Ocurre, frecuentemente, que el jinete de tanto amor se empalaga y abandona el juego, dejando sin amparo a la persona anclada quien, la más de las veces, no consigue superar el proceso y termina enferma.

Apegarse o anclarse es un acto negativo.  Un evento peligroso.

Amor es algo más que cubrir una necesidad. Amor significa muchas cosas, lealtad, complicidad, colaboración. Si estos vectores no están en tu romance, tu amor no es sano.

El éxito de las buenas relaciones depende de su madurez. De que una persona y la otra se respeten. De que ninguno sienta que está por encima ni trate de conseguir someterle a su egoísmo.

Ello se consigue colocando las cosas en su lugar, desde el principio. No tengas miedo a perder. Lo que se va es porque no era firme o tenía otros propósitos. Lo que se queda adquiere el valor de la solidez.

Piensa en el desapego como fórmula de placidez. El desapego garantiza la buena salud de una relación. El ansia de que te extrañen. De que te echen de menos.

No te apegues. Ama con autonomía. Tu salud está primero.  ©

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