Subieron el panqué de remolacha ¡Qué rabia me da!

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Transporte habitual en una calle dominicana.

Raysa White Más.- Las últimas noticias me desaniman, para no decir que me derrotan. Después de la última asonada presidencial podemos afirmar que estamos subiendo.

La elevación es innegable.

Subieron el combustible. A mi no me afecta mientras no suban el pasaje, pero a los que andan montaditos, se la sienten en la misma boca del estómago.

Lo primero fue el peaje, poco después la renovación de la placa. Por si fuera poco, quitaron el subsidio del gas a los transportistas, ahorita comenzarán las huelgas y la quemadera de gomas. Porque subir el pasaje… bueeeeeenooooo.

Subieron el panqué de remolacha.

Subieron el panqué de remolacha.

De todo lo que sube, para los que exportamos, nos viene muy forzado el golpetazo al shipping. Desde un gramo a una libra, alzaron el doble del precio del envío ESTANDARD a los documentos y paquetería, -léase también libros-, lo que obliga a montar, encima del precio de venta, la bonita suma de casi 8 dólares, por exportación, según el cambio, en las estafetas de correo.

Esto ocurre desde el mes de mayo, y ahora en octubre, las EXPRESS EXPEDITED, subieron por el mismo gramaje, casi el doble del precio.

Lean bien, literalmente: de 47 USD a 77 USD, aproximadamente. Así de claro.

Las pequeñas empresas dominicanas que venden libros al exterior, porque en el país, apenas se venden, están traccionando para sobrevivir. Y esa es la carta que se juega la oficialidad, para recuperar los sacos que se fueron por la alcantarilla del proceso electoral, desangrar a los pequeños empresarios que no tienen otra alternativa, sino reventar sus pulmones re- inventando canales, para sobrevivir.

Ellos saben que a los pequeños empresarios, no les queda otra. De ahí la crueldad de pisarlos como uvas, recolectando un vino con color de sangre.

Los que engordaron o engordan del presupuesto estatal, cambian la vista. Los torturados son seres inferiores, como todo el que les llena el tanque.

Una pequeña ranurita se abrió para los libreros: acarrear su carga hasta la Feria, donde queda el edificio de IMPOSDOM –el Instituto Postal Dominicano- y procurar una cita con la persona encargada de valorar el envío, la cual decidirá, si aplica o no descuento, cuando se trata de libros, por ejemplo. Y pueden imaginarse, qué otros valores agregados esta práctica genera.

aguantenFinalmente, entre transporte, tiempo empleado, gratitud y sentimiento, te sale un poquito más que si facturas por el estanquillo zonal.

Tampoco hay que amodorrarse, menos desalentarse, no estamos tan mal. La elevación es un proceso positivo.

Cualquier cosa está subiendo, hasta el panqué de remolachas. Y si seguimos así, subiendo y subiendo y subiendo, se cumplirá la ensoñación de Dios: desde cualquier cementerio, con la mínima mortaja, pudriéndonos al sol y esperando la caridad del buitre, llegaremos toditos a la gloria.

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