No, a pies secos, pies mojados: una sabia y compasiva decisión

Raysa White, periodista y escritora cubana

Pintura de César Santos, tomada del blog Somosmascuba.

Pintura de César Santos, tomada del blog Somosmascuba.

La decisión de derogar el decreto “pies secos, pies mojados”, contenido en la Ley de Ajuste cubano, ley federal aprobada por el Congreso de los Estados Unidos en 1966, en favor de los emigrantes cubanos llegados a USA después del 1º de enero de 1959, ha levantado no sólo una gran conmoción, sino ha sacado bilis y rencores guardados en el alma del resto de los emigrantes latinos que no han gozado de similares privilegios en territorio norteamericano.

Les invito escuchar a este emigrante peruano:

Hay un gran despecho en este hombre y, sin dudas, le aflora el dolor del rencor y la envidia, pero hay algo que él dice, que no debemos obviar. Primero: quien aprobó el decreto “pies secos pies mojados” fue el presidente Bill Clinton, y Hillary era la Primera Dama. La mayoría de los cubanos, entrados a Estados Unidos, de poco más de veinte años a acá, deben su prosperidad y estancia en tan anhelada tierra, a ese decreto. Y la respuesta de la mayoría de esos cubanos fue enseñarle en su campaña el dedo del medio de su mano a Hillary Clinton, llamarla corrupta, comunista, mentirosa, más otros tantos vituperios, y votar -insólitamente- por Donald Trump, quien llevó como parte de su campaña, la arremetida a esta moción de Clinton. Y quien ahora, por cierto, se mantiene muy calladito.

Migrantes cubanos en Panamá.

Migrantes cubanos en Panamá.

Esta decisión de Obama formaba parte de sus intenciones en las conversaciones de La Habana. Pienso que, por ética con los Clinton, Obama no hizo uso de su autoridad, durante la campaña de Hillary, y detuvo la decisión para dejarlo al arbitrio de ella, en caso de obtener la presidencia. Ahora, que su compromiso ético no tiene sentido, Obama se siente libre, procede, y cumple, hasta donde le es posible, lo conversado con Cuba, donde estaba incluido hasta el cese del bloqueo.

No es secreto para nadie, que para poder gobernar con esa mayoría republicana en el Congreso, Obama ha tenido que romper a decreto limpio, la dura piedra de la oposición. Y por eso digo hoy con toda mi alma: ¡Salud y larga vida para Barack Obama!, el cual, pienso, es uno de los mejores presidentes que han tenido los Estados Unidos de Norteamérica hasta la fecha. Y estoy incluyendo a Franklin Delano Roosevelt, que ganó incluso una guerra mundial.

Aunque es frustrante y doloroso para aquellos que están atrapados en el camino, al final saludo, también, la derogación de esta moción, porque en el fondo, algo que se hizo en principio para bien, terminó convirtiendo nuestro mar en una sepultura para miles de cubanos y, paradójicamente, de fuente de ingresos a toda una delincuencia que en Ecuador, México, Estados Unidos y otros adyacentes, se dedicaban a cobrar cifras onerosas por cartas de invitación, visados, y tráfico entre las fronteras, que no garantizaban la vida ni la seguridad a nuestros compatriotas, porque muchos miles, fueron asesinados, violados y hasta torturados por  las bandas de coyotes y traficantes sin escrúpulos que se dedican a este fatal negocio.

Colección sobre las aguas del pintor cubano Juan Miranda.

Colección sobre las aguas del pintor cubano Juan Miranda. Interesados en las obras contactar aquí.

“Pies secos, pies mojados”, es sólo un fragmento de un acuerdo que sigue beneficiando a los cubanos que llegan a USA. Pero aprovecho para sugerir a mis compatriotas que entiendan que hay otro monstruo a arrinconar y es el BLOQUEO. El bloqueo a Cuba debe cesar porque en nada ha beneficiado a las verdaderas víctimas, sino por el contrario, ha sido punto de manipulación política, una manipulación generalizada a todas las partes, y fuente de enriquecimiento a grupos oportunistas de tendencias hostiles.

El pueblo cubano necesita la paz y la reconciliación para repensarse; no el falso apoyo de la mano mafiosa que guarda su podrida carne bajo un guante blanco. El pueblo cubano necesita descansar de esta guerra que en nada le contribuye, y reconstruir su futuro.  Un futuro que, dadas las circunstancias, sólo depende de Dios y la piedad.