Persona difícil

A complicated person

A complicated person

Raysa White Más.- 

Llevo mucho tiempo sin confesarme, si tengo a Dios, para qué contarle tanto chisme al cura. Comprendo que esto baja la fuente de información de la Iglesia para preparar el tema de sus pastorales, pero también sé que hay mucha gente en el mundo que puede ayudar en eso ¿para qué yo?

Tengo otros defectos molestos: no me gusta hacer lo que me desagrada. Si a mano viene esto, además de un defecto, es un impedimento, porque precisamente lo que el otro contrata para que tú hagas es lo que él no quiere hacer.  Debe ser por ello que tantos luchan por su liberación económica y otros muchos estamos pegados al amazing extreme.

Algunos venimos a la vida en retroceso, es decir, como si ya la hubiésemos vivido de antes y nos negamos a chapotear en un lodo innecesario. Pero los que están del lado opuesto a nuestra acera, no piensan así, para ellos eres persona difícil.

Debe ser que no supimos, poesías de Raysa White Más, Ediciones Verbo(des)nudo, Chile, 2016.

Ediciones Verbo(des)nudo, Chile, 2016. Pueden solicitarlo a través de Gino Ginoris

Tú no haces nada en su contra, tú sólo quieres que ellos no lo hagan contra ti. Aspiración espinosa, ese no es el trato.

Ignoramos un elemento denominado YO, cada cual lo trae como un chip incorporado; y cada cual asume que su chip es único -he ahí el motivo de las guerras-, y la imposición del YO es como la de la Orden de los Caballeros Templarios: una cuestión de honor.

Hace dos años perdí un amor por no soportar mantenerme más de una hora dando dedos en la cajita. Y le decía, desesperadamente, “¿Por qué no hablamos? Podemos hablar. ¡Es gratis!” Su respuesta furibunda no dejaba espacio al diálogo. “Qué difícil eres, me decía, no tienes tiempo para mí”.

No aceptar que el YO del otro se te imponga o te domine puede causarte pérdidas sensibles.

Y debes hacer conciencia del problema, porque cómo te las vas a arreglar conviviendo con generaciones donde la mayoría de los padres, hasta los que quemaban basura en los vertederos de las afueras, le hicieron creer a su hijo que era rey, y a la hija princesa.

Cómo podrás andar exhibiendo los brazos, donde no estar tatuado es un acto de intolerancia o atreverte a decir que no te gustan las visitas sorpresa te convierten en un misógamo o una misógama, -digo, para andar bien, al menos, con la gente del género.

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Lo peor que pude hacer en estos días fue desactivar el wifi de mi cel. Me han llenado de insultos, el más pequeño: “¡Qué te crees tú, maldita indigente indocumentada!”

Claro que puedes ir con un especialista que te ayude a corregir la conducta, pero tú también tienes el derecho de elegir: elegir perder tu pareja, elegir que te dejen fuera de importantes proyectos, elegir que te ignoren o elegir morir de hambre. La libertad consiste en eso, tener la posibilidad de elegir. Todo es cuestión de inteligencia, quizás de astucia y, sobretodo, capacidad para consentir, que es como decir, para soportar.

No querer conceder al otro lo que tu personalidad rechaza te puede convertir en “a complicated person”. Obtener gratuitamente un “get out”.

Y por eso escribí hace poco, mirando nadar las algas en el fondo del océano: A veces quisiera ser un animal acuático y vivir bien profundo hacia el fondo, donde a nadie le importa cuán diferente soy, cubierta del silencio -ese placer que se nos priva- adonde fieras ni parásitos bajan. Ellos se nutren del musgo y el polvo de las superficies. Y se pegan a la altura como las ventosas. A veces quisiera ser uno de estos y nadar mientras miro con mis sentidos y hablo con el pensamiento.

Eso es, a veces, después me doy cuenta que soy un meme y se me quita.

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