Tres catedrales

Catedral de Santo Domingo

Catedral de Santo Domingo

Mario Adolfo Marti Brenes.- Tenemos tres catedrales americanas. La de SANTO DOMINGO, la de MÉXICO, y la de LA HABANA.

¿Qué tienen en común a más de ser católicas? Nada

Cuando uno se enfrenta a piedras tan venerables debe trasladarse, en ejercicio virtual, a los hombres que levantaron esos inmuebles, a sus necesidades, a sus sentimientos y a su mentalidad. Esas edificaciones son sistemas lógicos, filosofías, ideologías, pero en sí mismo, no en relación a nada ni a otro contexto.

LA CATEDRAL DE SANTO DOMINGO, Primada de América, fue comenzada en 1504, por los soldados que 10 años antes había conquistado Granada, por hombres del medievo, esos que construían iglesias que servían de castillos, que eran templos y fortalezas.
Es la de Santo Domingo, una iglesia gótico-románico y plateresco. La catedral de Santo Domingo, los edificios antiguos de esa ciudad, tienen la impronta de la Edad Media. Lo que no es visible en nada de lo que se hizo en América después.
La catedral de Santo Domingo, es la fortaleza que tomó Francis Drake. Pero la de Santo Domingo tiene una belleza, una solera, que me dejo boquiabierto, atónito, que solo había percibido en Peñafiel, en Santo Domingo de la Calzada, en Talavera de la Reina, o en Madrigal de las Altas Torres.
La Catedral de Santo Domingo es de una belleza fiera, es militar, es una proclama en piedra del catolicismo que llegó para quedarse. Es un discurso histórico, es de un añejo que pasma. No se hizo para gente opulenta ni de vida relajada, sino para conquistadores. Porta, exhibe el espíritu cruzado de los caballeros del Temple.

Catedral de México

Catedral de México

LA CATEDRAL DE MÉXICO, 1667, casi siglo y medio después, es un edificio enorme, gigantesco, hecho por y para la vanidad de los virreyes de Nueva España. Expone poder y lujo. No es defensiva ni agresiva: es aplastante. Frente a ella uno se imagina a una corte fastuosa de caballeros y damas de terciopelo y purpura, ubérrimos, que entran para oír misa y para desafiar al mundo, para que se vea que son tan o más ricos que cualquier corte europea. Es totalmente, despampanantemente barroca.

La catedral del poder virreinal, la de México. Las medidas aproximadas de este templo son 59 metros de ancho por 128 de largo y una altura de 67 metros hasta la punta de las torres, lo que la convierte en la mayor catedral de América. Es un edificio tan enorme. tan descomunal, que equivale a que el Capitolio fuera la catedral de La Habana.

Catedral de La Habana

Catedral de La Habana

LA CATEDRAL DE LA HABANA, 1764, es un joyita graciosa de una ciudad defendida y amurallada segura de sí misma. Es la catedral de una capital de provincia, rica y mundana pero no pretenciosa. De personas que se saben poderosas pero que también comprenden sus límites, de burgueses y villanos. No pretende aplastar ni defender sino acoger a gente que disfruta de una vida muy muelle.
Si la miramos con ojo preparado para ver historia e interpretar estilos, veremos llegar volantas con jovencitas frívolas que miran a apuestos jóvenes a través de sus pericones, Vemos una escena de Cecilia Valdés. Es la delicadeza del barroco (toscano), fresco y tropical de Cuba.

Dice mi amigo “mexicano” Agustín Francisco Gutiérrez: Tienes tanta razón. El barroco de la catedral habanera es coloquial, efervescente e irreverente. Y yo agrego erótico, voluptuoso, descarado.

Por todo lo dicho, comparar estas tres catedrales, seria un error.

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