Breve adiós a Tomás Piard

Breve adiós a Tomás Piard

Breve adiós a Tomás Piard / Foto: Kaloian (La Jiribilla)

El cineasta Tomás Piard, se acaba de montar en una caja de madera y su alma ha volado al infinito. El no murió, su obra está ahí. Su sed de perfección y el lápiz creyón de su mirada delineando contornos con la suavidad de un felino, pasa lenta frente a la abertura negra. Alguien se vuelve consternado. Tomás Piard dejó abierta su claqueta.

Agrego a este breve homenaje las remembranzas de la escritora Daína Chaviano, la única de nuestra generación que ha podido conversar con los extraterrestres. Dice:

“Acabo de enterarme del fallecimiento en La Habana del cineasta Tomás Piard. Dicho así, parecería una nota necrológica más, pero ocurre que Tomás fue uno de mis mejores amigos desde que lo conocí en esa lejana Habana de los años 80. Ya mi primo (César Évora) había trabajado con él en un largometraje (Ecos) que había obtenido dos premios en festivales de cine independiente. Me convenció para co-escribir un guión basado en mi cuento “La anunciación” –con el que ganamos en co-autoría el Premio “13 de Marzo” al Mejor Guión Cinematográfico.

La barrera (blanco y negro, 1987)

La barrera (blanco y negro, 1987)

Luego me engatusó para que protagonizara tres de sus filmes independientes (“La Barrera”, “En la noche” y “Adorable fantasma”, filmado en video para TV con guión de Antonio Orlando Rodríguez). Y digo “engatusó” porque ya saben la fobia que siempre le he tenido a todo lo que sea fotos o cámaras.

Pero el entusiasmo de Tomás contagiaba y convencía a cualquiera. Después que me fui de Cuba volvimos a reencontrarnos cuando visitó Miami en 2010. Fue la última vez que nos vimos. De ese último encuentro guardo las fotos que nos tomamos en mi apartamento de esa época, junto con Gisela Rangel y Pablo Lorenzo, con quienes yo había trabajado en los primeros dos filmes mencionados. Descansa en paz, querido amigo. Tu amistad fue una de las cosas más lindas que me dio esta vida.

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