DÍGASE DULCE MARÍA LOYNAZ…Y BASTA

DULCE MARÍA LOYNAZ

DULCE MARÍA LOYNAZ

Yolanda Ferrera

Los últimos años de la escritora cubana Dulce María Loynaz fueron de una entrega total y exclusiva a su decisión de vivir alejada del mundo circundante, en su hermosa casona del Vedado habanero: su refugio, lugar donde transcurrieron los momentos más agradables de su vida. Su emblemático poema EL JARDÍN surgió del voluntario acceso a la soledad…rodeada por su hermoso patio lleno de flores y de un universo vegetal frondoso.

Rosas
En mi jardín hay rosas:
Yo no te quiero dar las rosas
que mañana…
mañana no tendrás.
En mi jardín hay pájaros
con cantos de cristal:
No te los doy,
que tienen alas para volar…
En mi jardín abejas
labran fino panal:
¡Dulzura de un minuto…
no te la quiero dar!
Para ti lo infinito o nada;
lo inmortal o esta muda tristeza
que no comprenderás …
La tristeza sin nombre de no tener que dar
a quien lleva en la frente algo de eternidad …
Deja, deja el jardín…
No toques el rosal:
las cosas que se mueren
no se deben tocar.

Nacida en La Habana en 1903 y fallecida en 1997, esta poetisa y narradora cubana, perteneciente a una familia de antiguo arraigo y elegante riqueza -los Loynaz del Castillo-, estudió leyes y viajó por buena parte del mundo. Residió en España para, después, afianzarse definitivamente en su querida Cuba, donde perteneció a la Academia Cubana de la Lengua. Dentro de los reconocimientos que cosechó, se encuentran el Premio Cervantes, 1992 –el más elevado lauro en la lengua castellana.

Quiéreme entera

Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra…
Si me quieres, quiéreme negra
y blanca, Y gris, verde, y rubia,
y morena…
Quiéreme día,
quiéreme noche…
¡Y madrugada en la ventana abierta!…
Si me quieres, no me recortes:
¡Quiéreme toda… O no me quieras

Su obra se inscribe en la tradición de un tardío modernismo, notorio en el cuidado preciosista de la expresión y el léxico… también en el constante lirismo de su prosa. Supo reflejar las impresiones de su entorno, reelaboradas con una sutil elegancia verbal.
De su fina inspiración surgieron algunos volúmenes como VERSOS, en 1938; JUEGOS DE AGUA; en 1947; OBRA LÍRICA, en 1965; la novela EL JARDÍN, en 1951 y POEMAS SIN NOMBRE, en 1953. De Dulce María son también unas hermosas CRÓNICAS DE VIAJE acerca del recorrido que hiciera por Tenerife en 1958.

Amor es
Amar la gracia delicada
del cisne azul y de la rosa rosa;
amar la luz del alba
y la de las estrellas que se abren
y la de las sonrisas que se alargan…
Amar la plenitud del árbol,
amar la música del agua
y la dulzura de la fruta
y la dulzura de las almas dulces….
Amar lo amable, no es amor:
Amor es ponerse de almohada
para el cansancio de cada día;
es ponerse de sol vivo
en el ansia de la semilla ciega
que perdió el rumbo de la luz,
aprisionada por su tierra,
vencida por su misma tierra…
Amor es desenredar marañas
de caminos en la tiniebla:
¡Amor es ser camino y ser escala!
Amor es este amar lo que nos duele,
lo que nos sangra bien adentro…
Es entrarse en la entraña de la noche
y adivinarle la estrella en germen…
¡La esperanza de la estrella!…
Amor es amar desde la raíz negra.
Amor es perdonar;
y lo que es más que perdonar,
es comprender…
Amor es apretarse a la cruz,
y clavarse a la cruz,
y morir y resucitar …
¡Amor es resucitar!

Esta mujer sencilla, sensible, aparentemente tímida pero poseedora de una fuerza espiritual tremenda, jamás quiso abandonar la tierra donde naciera para radicarse en otra parte del mundo. Desde su mansión en el Vedado, mantuvo contacto con amigos y admiradores…Su entrega literaria forma parte de los más relevante de la producción en toda Iberoamérica.

Amo su poesía transida de soledades y de amor.

Share

Deja un comentario