El tablero político en Cuba se mueve, pero no siempre hacia donde nos quieren hacer creer. Mientras los rumores sobre una transición liderada por Ana María Mari Machado cobran fuerza, el aire en Washington se siente distinto.

Raysa White

A todos los que me preguntan qué dice USA sobre la posible entrada de Mari Machado en este escenario: Washington no está ciego. Saben que cambiar una pieza en el tablero no es cambiar el juego, especialmente si esa pieza lleva un apellido tan sonoro.

Mi presentimiento es claro y se basa en realidades: la administración Trump no está para juegos de maquillaje ni para validar herencias dinásticas disfrazadas de derecho. El apellido Machado (Ventura) pesa demasiado en la historia del inmovilismo como para que alguien crea que un cambio de rostro es un cambio de sistema. Máxime cuando viene acompañado de dos alfiles imponentes, difíciles de tragar. USA no va a firmar un cheque en blanco a quienes solo buscan cambiar de piel para salvar la misma vieja estructura de poder.

No habrá validación externa para una «transición» que mantenga a las mismas figuras operando en la sombra. En Akerunoticias les prometí la verdad, y este sábado les traigo el desglose completo del árbol genealógico del poder. No se dejen engañar por el maquillaje: el equipo de seguridad nacional de Trump no suele morder ese anzuelo.

Raysa White, escritora y periodista.