Mis lectores me preguntan por WhatsApp: «Raysa, ¿qué es lo que hay?». La respuesta es una verdad que quema. Lo que hay es una casta criminal en fase de asfixia que prefiere ver a Cuba desangrada antes que renunciar a un solo bien de los que se ha robado.

Raysa White
Vayamos a la disección del conflicto
Existe una parte de la cúpula –en especial, ortodoxos y herederos del terror- que hoy se retuercen como bichos a los que les falta el oxígeno. ¿Por qué esa parte se niega a negociar? ¿Crees que es por defender la soberanía? Es por puro pánico. Para ellos está súper claro, que en una Cuba democrática, cada mansión expropiada, cada cuenta en el extranjero y cada bien adquirido mediante el saqueo nacional será, probablemente, auditado. De modo que, para ellos, la «continuidad» no es un proyecto político, es su póliza de seguro contra la cárcel y la lógica devolución de esos bienes. De ahí que prefieran que el pueblo muera de hambre antes que enfrentar un tribunal por robo y malversación.
El artículo envenenado
No se dejen engañar por el triunfalismo del régimen tras el pasado artículo del New York Times. Lo que ocurre es, que ese lado de la cúpula clamó a su socio histórico. Y el socio, la Rusia amada, acudió diligente. Nunca más adecuado para ella, porque le daba la oportunidad de usar a Cuba como una ficha barata mientras el mundo está mirando hacia el conflicto con Irán. Y ahí vemos a los rusos haciéndose los buenazos, con sus barquitos de combustible, que para nada son ayuda humanitaria porque no llegan al pueblo, sino que sirven para que el régimen resista un poco más. Es un «ayante» geopolítico. Una distracción para ganar tiempo mientras el sistema energético y moral del país se derrumba.
Cuál puede ser la Alternativa para los cubanos
Seamos claros: la conducta empecinada de este bando está empujando al país al abismo. Pero sin un apoyo externo decidido que tutele la transición, la parte más vulnerable y desesperada de la población terminará rebelándose por puro instinto de supervivencia. Y esa cúpula, que no tiene más moral que prácticas histéricas para cuidar sus traseros, no dudará en reprimir y asesinar a lo más joven y valiente de nuestra nación. Ya lo vimos el 11J. Y es pecado olvidar.
Basta ya de usar el embargo como pretexto. El cáncer de Cuba es la incapacidad de un gobierno que vive de la limosnería internacional mientras castra el talento de sus ciudadanos. Cuba puede comerciar con el mundo entero, pero el sistema ha colapsado porque carece de líderes emprendedores y sobra burocracia corrupta. ¡Ha sido el Partido Comunista y su línea partidista quien ha traicionado al pueblo! Han ninguneado el talento cubano -ese que brilla en la Florida-, para sobrevivir en el poder a través de «truqueros» y funcionarios incapaces.
La solución no es una invasión, sino el apoyo a los patriotas para que recuperen la batuta, como ocurrió en la mal contada historia del 98. Cuba necesita un pacto con la democracia. Con un gobierno elegido por el pueblo que atraiga financiamiento real a cambio de lealtad a la libertad, no oxígeno para dictadores.
Si la cúpula no suelta el poder por las buenas, que la fuerza de la historia -o de donde tenga que venir- los arranque de nuestra tierra. Cuba no necesita paneles solares de juguete ni permisos necios para venderse luz entre vecinos. Lo que Cuba necesita es que los ladrones devuelvan la casa.
