Mientras el discurso oficial en Cuba llamaba a la «resistencia creativa» y Díaz-Canel negaba enfáticamente que «no hay negociaciones con Estados Unidos», declarando un estado de guerra; en México se estaba escribiendo otra historia. Un segundo encuentro secreto ocurrió entre altos funcionarios cubanos y enviados estadounidenses. Pero esta vez, la delegación no fue solo diplomática.

Raysa White

Protagonistas en la Sombra: El Rol de los Generales

La cúpula se encontró en un juego de ajedrez donde el tiempo se le ha convertido en el principal enemigo. Fuentes cercanas a la negociación indicaron la presencia de figuras clave del holding militar GAESA y de la contrainteligencia, moviéndose en el tablero. Piezas que son las que realmente tienen el poder de «mover la ficha», en principio, para su supervivencia económica.

Quienes son estas piezas:

El General de División Leonardo Andollo Valdés: Considerado el cerebro logístico detrás de la administración del Estado. Su rol es vital porque controla la estructura del Ministerio de las Fuerzas Armadas (MINFAR). Su presencia puede sugerir que se hallan discutido las garantías de «no persecución» para la oficialidad media y alta.

El General de Brigada Aritzam Castro (vínculos con GAESA): Se reportó que representantes del brazo financiero de los militares estuvieron presentes para evaluar el levantamiento de sanciones a cambio de la apertura total del mercado y la entrega de activos estratégicos. Se sugiere que estuviesen allí para asegurar que sus patrimonios y cuentas en el extranjero no sean congelados permanentemente, ofreciendo a cambio la «entrega» de sectores clave de la economía que hoy controlan.

Y en esta nueva jugada aparece Díaz-Canel quien, lejos de distanciarse de sus mentores, actúa como el operador técnico de un cronograma ya autorizado por la vieja guardia. Su función es transmitir las demandas de Washington ante el Buró Político del Partido Comunista, advirtiendo que el bloqueo total de suministros desde Venezuela y México hará colapsar al país antes de marzo.

Se trata, a vista de águila, de una maniobra de supervivencia coordinada.

Recordemos que ya Nicaragua, el 13 de enero, ha claudicado; Maduro está en la cárcel y que la administración de Donald Trump ha sido específica en sus plazos, utilizando fechas con una carga simbólica y operativa muy alta:

  • 15 de Febrero de 2026: Es la fecha límite para la «Declaración de Intenciones». Washington exige que para este día Cuba haga un anuncio público sobre un cronograma electoral pluripartidista y la liberación inmediata de los presos políticos (incluyendo a los manifestantes del 11J que aún quedan en prisión). De no ocurrir, se activará la fase de «Embargo Total de Suministros».
  • 24 de Febrero de 2026 (Aniversario del Grito de Baire): Esta fecha ha sido marcada como el «Día Cero». Si la cúpula no ha aceptado los términos de salida o transición, EE. UU. procederá a desclasificar formalmente las pruebas del asesinato de los pilotos de Hermanos al Rescate y a emitir las órdenes de captura internacionales contra Raúl Castro y otros generales involucrados.

Pero quizá, la inteligencia tecnocrática de los militares, siente que no lleva una oferta tentadora, y ocurre una jugada, que da un giro inesperado. Es la variante conocida como la «gran traición a Pekín».

Por vía de Díaz-Canel, la delegación cubana en México intenta convencer a Washington de levantar las sanciones, «limpiando» la isla de la influencia china. Esta oferta incluye el desmantelamiento de las estaciones de monitoreo electrónico de China1(bases de espionaje) en suelo cubano y la revisión de los contratos mineros de níquel y cobalto, hoy bajo control de Pekín. Pero China ya lo sabe. El portavoz de la cancillería china, Guo Jiakun, emitió un comunicado oficial donde, aunque usa el lenguaje diplomático de «apoyar la soberanía de Cuba», incluyó una advertencia inusual sobre el rechazo a la «injerencia externa» y la importancia de la «lealtad en las alianzas estratégicas».

En respuesta Xi Jinping aplica un castigo silencioso: el corte de repuestos esenciales para la termoeléctrica Guiteras, lo que ha hundido al país en la oscuridad total de la última semana.

La cúpula ha jugado su última carta apostando todo al reconocimiento de EE. UU., dejando a Cuba sin el apoyo financiero de Oriente. Una jugada sumamente peligrosa si al final, no se consigue un acuerdo feliz con la bancada Trump.

Hoy, día 2, hubo una reunión secreta.

¿Le agradará a Washington la propuesta de La Habana?

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En la mañana te invitamos a debatir El Tablero de Trump y los Tres Escenarios Finales

1  A pesar de las constantes negaciones oficiales sobre la presencia extranjera, el ofrecimiento de desmantelar las capacidades de monitoreo electrónico chino en la Isla es el eje de la propuesta que los tecnócratas de GAESA han puesto sobre la mesa en México. Díaz-Canel declara enfáticamente queCuba «no tiene bases de nadie», agencias de inteligencia y reportes del Congreso de EE. UU. han identificado estaciones de monitoreo electrónico en zonas como Bejucal.

Raysa White, escritora y periodista.