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Ramon Garcia Guerra
Esto me hace recordar la infame decisión del presidente del jurado que en 1967 negó el Premio Nobel de Literatura a Jorge Luis Borges.


Crítica
Sucede que hace 28 años sostuve una conversación con un celebre cineasta ruso que admiraba la película Fresa y Chocolate. Pregunte que le había parecido la actuación de Perugorria. Entonces me miró extrañado. Demoró unos segundos en contestar, pero cuando lo hizo no tuve dudas de que sabía qué me estaba diciendo. «Usted se equivoca, por la calidad de su actuación el actor principal es Vladimir Cruz, no es Jorge Perugorria». Alguien me había contado antes lo difícil que resultó para el director de cine Tomás Gutiérrez Alea (Titón) lograr lo mejor de Perugorria para esta película.
Confieso que si me guío por el cariño y el respeto que siento por Pichi (Gente del Barrio) me arrepentiría y borraría todo lo que dije en el párrafo anterior.

Pero el saber que Pichi aceptó el Premio de manos de Miguel Barnet me hace recuperar el paso y volver a la carga, para decir que el galardón que recibe viene manchado de traición, hipocresía, mediocridad y servilismo. Siendo un joven, Barnet fue el recadero de Don Fernando Ortiz; pero sólo eso bastó para que trepara por los muros del poder y llegará a la torre más alta del castillo. Para hacer lo que mejor sabe hacer, pero ahora allá arriba en las alturas. Alguna vez ha escrito versos que no llegan a ser poesía. Eso sí, el mérito de Miguel Barnet es haber inventado el reguetón en 1966; solo que entonces se llamaba «novela testimonio».
Tiene una larga trayectoria. La película que le hizo famoso se filmó en Cuba y con recursos de las instituciones de Cine en Cuba. El vive en Cuba. No veo razones para que no recibiera un reconocimiento más que merece.
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Apoyo este comentario. Error incorregible de Perugorria al ir a recibirlo, porque sólo se vive una vez. No hay segundas partes. Pienso que entre Jorge Perugorria y Luis Alberto Garcia, cualquiera pudo ser. El ICAIC, que está lleno de moretones, y de veras, no aguanta un golpe más, se fue por la segura. Máxime cuando eligió a Miguelito para entregar el premio. Hay que tener cachaza para ir a recibirlo. Pero Pichi, como anda por allá arriba, qué más le da.
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