En el umbral de su invierno, a los 88 años, monseñor Nicolás de Jesús López Rodríguez sigue siendo para todos nosotros, una figura luminosa, un pilar de humildad, sabiduría y rectitud. Hoy, celebramos con gratitud y admiración el aniversario de uno de los hombres más notables que República Dominicana haya conocido, un ser humano cuyo camino ha sido una lección de servicio, humildad y profunda fe.

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Al centro monseñor Nicolás de Jesús López Rodríguez – Foto de la autora.

Nacido en el pequeño pueblo de Barranca, en La Vega, pocos podían imaginar que aquel joven llegaría a ser el pilar que es hoy. Su viaje comenzó a los 25 años, cuando recibió la ordenación sacerdotal y comenzó a forjar su vínculo con la gente, dedicándose con entusiasmo a las labores de su obispado en La Vega. Diecisiete años después, su dedicación fue reconocida al ser nombrado el primer Obispo de la Diócesis de San Francisco de Macorís, en 1978. Su camino espiritual y pastoral lo condujo tres años después a Santo Domingo, donde asumió el cargo de Arzobispo Metropolitano, un papel que desempeñó con entrega absoluta.

La historia de Monseñor López Rodríguez no es solo la de un sacerdote, sino la de un puente entre la Iglesia y la sociedad, entre el corazón y la palabra. En 1991, fue investido como Cardenal por el Papa Juan Pablo II, quien también le confirió misiones de gran relevancia en todo el continente. Se le encomendó la tarea de presidir, como enviado especial del Papa, asambleas y congresos en Ecuador, Uruguay, Honduras, y Perú, entre otros. En cada evento, el Cardenal López Rodríguez llevó la esencia de su compromiso con el Evangelio, siempre guiado por la luz de su lema “Fortes in Fide” —“Fuertes en la Fe”—, frase que ha sido la brújula de su vida.

Papa Juan Pablo II visita por tercera vez la República Dominicana para participar en la Cuarta Conferencia Episcopal Latinoamericana, 9 de octubre de 1992.

Su Eminencia también es un comunicador innato, pionero en el uso de los medios de comunicación para el servicio pastoral. Como fundador de Televida, el primer canal católico nacional, llevó a los hogares de República Dominicana un mensaje de paz y fe a través de su programa dominical Fe y Acontecer, además de escribir durante años en su columna homónima del Listín Diario. Desde Televida, abrió espacios de encuentro en ferias de comunicación, donde se dieron cita todos los medios católicos del país, desde Camino y Periódico Encuentro hasta las emisoras de la Unión de Emisoras Católicas (UDECA), cumpliendo así su vocación de cercanía y unión de la Iglesia con la comunidad.

Cardenal López Rodríguez Foto Héctor Báez

En el ámbito social, su figura ha sido de enorme influencia. Acompañó a las organizaciones civiles en los barrios de Santo Domingo, abogando por la paz y la convivencia pacífica. En su papel como mediador, el Cardenal López Rodríguez ejerció una influencia poderosa y pacificadora, haciendo uso de su autoridad moral para que el diálogo prevaleciera sobre la violencia.

Cardenal Lopez Rodriguez con el Papa Francisco – Foto Religión Digital

Monseñor López Rodríguez ha sido honrado tanto a nivel nacional como internacional. Santo Domingo lo reconoció como “Hijo Meritísimo” y le otorgó su Escudo Heráldico en oro; fue condecorado con la Gran Cruz de Isabel la Católica, y recibió seis Doctorados Honoris Causa de distintas universidades por su contribución a la fe y a la humanidad. Sin embargo, lo que más le distingue es su disposición para servir, su entrega a la verdad y su firme compromiso con la justicia y la dignidad humana.

Al llegar a los ochenta y ocho años, damos gracias a Dios por la vida de este gran pastor, quien sigue entre nosotros, testimonio vivo de la devoción y de la fortaleza espiritual. Su vida, rica en obras y en fe, nos inspira a ser mejores y a mantenernos, como él, “Fuertes en la Fe”.

Redactó: Raysa White Más © Escritora y periodista. Directora Ejecutiva de la Revista Internacional VínculosSanto Domingo, 24 de octubre 2024.