Apología de la mierda

Después de todo, ser buen cagón puede demandar su lugar en la historia.

Raysa White.-

Apologia de la mierda
Apología de la mierda

Estoy por escribir un tratado sobre el servicio sanitario, dicho de otro modo, el inodoro. Tal vez haga un estudio de su origen. Porque de tanta mierda publicada sobre este asunto de San Isidro, nos estamos acostumbrando a dar su mal olor por bueno.

No voy a hacer el viejo chiste de las moscas. O sí.

La m***** no ha sido justamente tratada, yo diría que no ha sido suficientemente valorada en la historia de la humanidad, pero esa injusticia va a ser resuelta ahora mismo, de una vez.

Sobre todo, en la era de la pirámide invertida. Ha llegado el momento de c****.

Y no voy a perder esa oportunidad ahora que, hasta el mojón reclama su legítimo derecho.

Después de todo, ser buen cagón, y no lo hago por apología, puede demandar su lugar en la historia sublime de las artes visuales, y de cualquier historia. Y si no, que lo diga aquel comem***** que en los años 90, dañó en La Habana, una bien depurada exposición, cuando en medio de la entrada, puso solemnemente sobre el piso un ejemplar del periódico Granma, y defecó sobre él. Qué mierdero se armó.

Y hablando de la sutil materia. Hace poco una joven se tiró encima una cubeta de su propio desgaste. Al concluir tan asombroso evento, dijo: Esto es arte y lo demás es m*****.

Vaya qué modo de llamar la atención.


Lea en este mismo periódico: ¿Por qué triunfan los mediocres?


Ya no podemos mirar como el avestruz, un asunto que nos está sacando el ojo, y es que hasta la m***** quiere su lugar. Y es su derecho.

todos somos iguales
todos somos iguales

Y no ha sido una lucha ilegítima, ya que nunca como hoy día, grandes mojones han llegado a la cima, quiero decir, a la presidencia de singulares países e instituciones.

La diarrea también dejó de ser una entidad abstracta. Ni admite que la traten como a la hija del carbonero. La diarrea exige que metan el dedo en ella, y la huelan. Vaya m*****.

Pero no se deprima. Todo es cuestión de acostumbrarse. De hacer el hábito.

Qué delicioso perfume sale del inodoro, digo, con una fingida expresión de deleite. No lo descargues, ha cagado el presidente Trump o el presidente Danilo Medina o el presidente Amambrocható Matandilen Dilendílen. Nada que me he echado encima a los republicanos y, lo que es peor, a los neoliberales y a los marrulleros. Pero, con sinceridad, no puedo inhalar el bajo.

Finalmente mi abuela tenía razón: No des narices, Mijita, en el retrete ajeno ni des explicaciones. Todo el mundo sabe de lo que se trata. No remuevas la m*****.

Y no deja de ser un buen consejo, hablando a lo cubano, la m***** es m***** aunque un millón de moscas te digan lo contrario.

Lo triste es que en el baño, ya está que llega al techo. © Todos los Derechos Reservados.

 

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