Hoy domingo, compartimos con nuestros lectores una saga sobre los recientes acontecimientos diplomáticos que involucran a Cuba. Pensamos que la información es una herramienta útil para todos. Creemos, también, que la claridad debe ser el primer paso hacia la estabilidad y el entendimiento. Mañana continuaremos con el análisis de los escenarios derivados de este primer contacto.

Raysa White

NOTA DE LA EDITORA

El Derecho a la Verdad en la Hora Cero.

En los últimos días, nuestra redacción ha tenido acceso a información de altísima sensibilidad que el poder político en La Habana intenta, desesperadamente, mantener bajo siete llaves. Se nos han revelado detalles sobre negociaciones en suelo extranjero, ultimátum de potencias externas y fracturas profundas en el mando militar que decidirán el futuro de cada cubano.

¿Por qué publicarlo ahora?

La respuesta es sencilla: Cuba no es propiedad privada de una familia ni de una cúpula. Cuando se negocia el destino de una nación, el desmantelamiento de sus alianzas estratégicas o la entrega de su soberanía, el pueblo no puede ser un simple espectador de su propia tragedia.

Necesito que comprendan que revelar esta información no es un acto de indiscreción; es un acto de justicia. También evita los malos entendidos y las especulaciones.

Creemos firmemente que el pueblo cubano –que no es sólo el que vive en el territorio nacional, sino también, el que reside en el exterior, y es protagonista de la supervivencia de la mayoría que reside en la Isla- no solo tiene el derecho a estar informado, sino el deber ético de participar en las decisiones que afectarán su vida, su economía y su libertad con pleno conocimiento de causa.

Mientras el discurso oficial se refugia en el silencio, el acostumbrado secretismo o en la negación, nuestro periódico ha elegido traer la verdad. Porque solo con la verdad en la mano, un pueblo deja de ser un rehén de las circunstancias para convertirse en el arquitecto de su propia historia. Y aunque no siempre se puede decir toda la verdad, hay circunstancias en que se hace necesaria la claridad sobre los sucesos, porque es ahí donde la verdad comienza a ser útil como primer paso hacia la libertad.

Por este motivo publicaremos una saga de informaciones acerca de las conversaciones de la delegación cubana y la norteamericana, en Ciudad México.

Vayamos a lo que llamaremos:

Primer Encuentro

Las conversaciones han tenido lugar en México, iniciándose, tentativamente, el miércoles 28 de enero y continuado hasta el viernes 30 de enero de 2026.

Las filtraciones sobre este encuentro en México sugieren que se trata de un canal de comunicación de alto nivel para abordar la crisis energética y las nuevas sanciones impuestas por el gobierno de Donald Trump, quien recientemente declaró a Cuba como «emergencia nacional».

No se ha hecho pública una lista detallada de los funcionarios acompañantes en este primer encuentro de 2026.

Hasta ahora, los nombres que han trascendido con mayor fuerza son:

  • Alejandro Castro Espín: Líder de la delegación y figura clave en la sombra de la seguridad nacional.
  • Carlos Fernández de Cossío: Viceministro de Relaciones Exteriores, quien ha dado las declaraciones públicas más recientes denunciando el bloqueo energético, lo que lo sitúa también como un participante probable en cualquier mesa de negociación técnica con EE. UU.

Históricamente, Castro Espín ha liderado equipos de alto nivel en negociaciones con EE. UU., como ocurrió durante el proceso de «deshielo» en 2014-2016, donde trabajó estrechamente con su padre, Raúl Castro, y figuras de la seguridad nacional.

Este primer encuentro fue un choque de posturas, donde se dice que Alejandro, manteniendo una posición de bloque cerrado, llevó la negativa de su padre a abandonar el país: «Raúl no se va, muere en Cuba».

Esta actitud dio lugar al Ultimátum de las Fechas y el Fantasma de las Avionetas, que explicaremos en la publicación de mañana.

Raysa White, escritora y periodista.