La editorial Sial Pigmalión presentó el pasado 1 de mayo, en el Pabellón de España, el poemario Ojo de madera, del poeta y periodista domínico-cubano Alfonso Quiñones, en medio del pulso vibrante de la Feria Internacional del Libro de Bogotá.
Raysa White

No fue una presentación más. Fue, más bien, un diálogo abierto con la palabra.
El acto, conducido por el CEO de la editorial, Basilio Rodríguez, reunió a un público atento, curioso, vivo. Se hicieron preguntas -que nacen cuando el lector siente que algo lo ha tocado-, y se recibieron respuestas que, sin dejar de informar, develaban la arquitectura íntima de una obra que parece escrita con la materia misma de la memoria.

Porque Ojo de madera no es solo un libro, sino una forma de ver lo que permanece cuando todo parece haber pasado.
Para Alfonso Quiñones, Colombia no es territorio virgen. En su historia literaria existe un eco anterior que regresa como una resonancia fiel. Entre 1993 y 1994 presentó en Medellín su libro de sonetos Por puro amor: los amores extraños son posibles (Editorial Estudi y Color, Medellín, 1993); en encuentros que contaron con la presencia y el respaldo del gran escritor Manuel Mejía Vallejo. Fue él quien, con la lucidez de los que saben reconocer lo auténtico, subrayó entonces la necesidad de una promoción justa de la obra de Quiñones, ubicándola entre las voces más significativas de lo que llamó “la nueva América”.
Décadas después, ese juicio parece encontrar nuevos argumentos.
Ojo de madera ya había iniciado su ruta en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, y su viaje continuará hacia la Feria del Libro de Madrid, porque la poesía, cuando es auténtica, no conoce fronteras, solo estaciones donde detenerse a respirar.
Y es que existen libros que se leen, pero hay otros que, sin pedir permiso, se quedan mirando por dentro.
Este es uno de ellos.


“Wooden Eye”: the word that travels—and stays
Raysa White
Amid the vibrant pulse of the Feria Internacional del Libro de Bogotá, where books are not merely displayed but revealed, the Spanish publishing house Sial Pigmalión presented, on May 1 at the Spain Pavilion, the poetry collection Wooden Eye, by Dominican-Cuban poet and journalist Alfonso Quiñones.
This was not just another book launch. It was, rather, an open dialogue with language.
The event, led by the publisher’s CEO, Basilio Rodríguez, gathered an attentive, curious, and engaged audience. There were questions—the kind that arise when a reader feels something has truly touched them—and answers that did more than inform: they revealed the intimate architecture of a work that seems written from the very substance of memory.
Because Wooden Eye is not merely a book: it is a sustained gaze, a way of seeing what remains when everything else appears to have passed.
For Quiñones, Colombia is not unfamiliar ground. There is an earlier echo in his literary journey that returns now with quiet resonance. Between 1993 and 1994, he presented in Medellín his sonnet collection For Pure Love: Unusual Loves Are Possible, in gatherings supported by the renowned Colombian writer Manuel Mejía Vallejo. It was Mejía Vallejo who, with the clarity of those who recognize authenticity, emphasized the need for a fair promotion of Quiñones’s work, placing it among the most significant voices of what he called “the new America.”
Today, decades later, that judgment seems to find renewed confirmation.
Wooden Eye had already begun its journey at the Feria Internacional del Libro de Guadalajara, and is set to continue on to the Feria del Libro de Madrid—as if poetry, when it is true, knows no borders, only places to pause and breathe.
Because there are books we read… and others that, without asking permission, remain looking back at us from within.
This is one of them.
